8 respuestas

  1. anonimo
    30 de enero de 2010

    porque se han quitado las fotografias de los reportajes

  2. SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTI.
    16 de enero de 2012

    Cuando hacemos los ritos del fuego, y esto es en las festividades cristianas, ignoramos que dichos ritos no son propios ni evangélicos, son ritos añadidos de otras creencias. Ritos que al repetirse quedan como normales y piadosos, y de ser eliminados la creencia cristiana desaparece. Los ritos del fuego aun no siendo evangélicos no se pueden eliminar de la liturgia y la costumbre cristiana.

    Y en concreto lo que ahora hacemos en las festividades de san Juan y san Antonio y llamamos hogueras, son ritos que en antiguo fueron ritos de bendición de los lugares, los campos, los animales, las cosechas, y en natural de nuestras tierras tenía el nombre de Foc Siprés.

    Si investigamos dicho nombre Foc Siprés, y el rito que conlleva, vemos que el mágnum de la creencia en la gracia de los cipreses se alcanza en la cúspide de la cultura griega y romana, pues en dichas culturas se interpretaba que las divinidades acudían, no donde había humanos, si no a donde había cipreses. Por lo tanto si los humanos querían la protección de las divinidades debían tener cipreses donde vieran. El cristianismo original suprimió los cipreses de los templos y monasterios, y luego los recuperó viendo que los monasterios se quedaban vacíos. Nuestras alquerías valencianas todas tenían higueras y cipreses.

    Y en creencia cuando los hombres querían algo de las divinidades encendían fuegos con ramas de ciprés y con dicha figura. El Foc Siprés en tierras valencianas y en todos los tiempos se hizo a las puertas de las alquerías, de las masías, y finalmente a la puerta de las iglesias. Siendo en estos casos dedicado en agradecimiento a los Santos por sus favores.

    Lo cierto es que tanto en la cultura natural como en última cristiana, el Foc Siprés se mantiene vigente y se hace con profusión. No siendo lo importante la cantidad de fuego, en estos casos lo importante es la creencia y devoción con la que se hace el fuego, pues así lo sea en una Mineta, el santo lo agradece.

    So. Andrés Castellano Martí.

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