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Ofrenda a la Virgen de los Desamparados

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La ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia, se celebra desde el año 1945. En aquella época, las falleras dejaban los ramos de flores a los pies de la Virgen, junto al altar mayor de la Real Basílica. Sólo dos años después, es tanta la afluencia de falleras, que se decide que la ofrenda tenga lugar en la Plaza de la Virgen, depositando las flores en un bastidor de madera que cubría los frontales de la Basílica.

Este año más de 50.000 falleros participaron en la primera sesión de: la ofrenda, ayer 17 de marzo, y que contó con la presencia de miles de músicos. El lugar de concentración de las comisiones se ha cambiado; los directivos han establecido la calle Quevedo como el escenario de concentración de las comisiones que luego se dirigirán a San Vicente por la avenida del Barón de Cárcer, para evitar que el acto se prologue hasta altas horas de la madrugada.

Otro cambio será el orden del desfile. Las falleras y falleros deberán cumplir las normas desde la calle de San Vicente en vez de la plaza de la Reina, como en otros años, o sea, ir correctamente en filas y con las distancias de cinco metros.

El organismo fallero también ha dispuesto que las casas regionales y otros colectivos invitados participen por la calle de La Paz en vez de por San Vicente.

La figura de la Virgen  tendrá un fondo de color blanco mientras el ornamento de la espalda, el más esperado y la mayor incógnita, será de colores rojo y rosa.

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Un comentario

  1.   SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ. dijo

    OFRENDA A LA VIRGEN.

    En la historia de los pueblos tenemos acontecimientos que se explican por ser obra de decisión humana, y otros que no hay humana explicación que los explique pues ocurren por si solos. Sin embargo si se comprenden desde la creencia y la fe, nunca desde el raciocinio. En nuestro caso valenciano tenemos la Fe en la Mare, cosa muy difícil de explicar, pero muy fácil de comprender si recuperamos la memoria histórica que hoy tanto se menciona.

    Para comprender todo cuanto ahora hacemos, mágico en natural, milagroso en creencia, hemos de retroceder a todo cuanto de mágico y milagroso hicieron nuestros antepasados. Debemos de profundizar en las raíces, así a muchos les moleste. Única forma de comprender el magno prodigio que se da en la Ofrena a la Mare, y que pronto realizaremos en su Basílica.

    Para comprender el milagro de la Ofrena y la Llumenà que en ella se experimenta, hemos de tener en cuenta que nuestros antepasados los edetanos que habitaban este territorio antes de que aquí llegaran los romanos, ellos ya estaban convencidos de que vivían en un lugar mágico. Lugar que ciertamente lo era pues quienes navegaban por el Mare Nostrum cuando pasaban por estas costas veían que estas tierras brillaban con una luz que en otros lados no se daba. Aquí la fe en la maternidad, en Ma, y en el fuego, Ma, y en el agua, Ma, eran una única fe. Aquí cuando se moría se incineraba con fuego a los muertos, y quienes esto hacían poseían Bona Ombra. Siendo en las islas entonces Sicana (Cullera), y (Puteus) Valentia, los dos lugares sagrados para las incineraciones. Los santuarios edetanos todos tienen la advocación a la luz, al agua, a la maternidad. Entendiendo que todo cuanto nace y muere siempre regresa a la maternidad de la vida.

    Cuando Roma edifica su cuartel Oppidium Valentia, lo hace respetando del lugar su pozo edetano de las serpientes, lugar sagrado Ma. Cuando posteriormente los cristianos edifican su primera iglesia, dicho lugar sigue siendo sagrado. Cuando los valensiyanos se hacen islámicos, su mezquita sigue respetando el lugar. Y en dicho lugar se reúnen sindicamente y hacen justicia los hombres de Bona Ombra que administran las aguas.

    Son los cristianos en los tiempos posteriores a Jaime I los que en obsesión edifican por doquier monasterios e iglesias, y el lugar sagrado en original en Valentia queda menospreciado, quedando allí por destino un Morabito en el cual hay unas parihuelas que utilizan para los enterramientos la cofradía de cristianos y musulmanes, cofradía Collegia, que en buena voluntad entierra a los pobres y desgraciados que nadie entierra. Cofradía que nos es muy difícil saber su trayectoria real pues siendo en último musulmana y cristiana, tiene sus orígenes en las creencias edetanas. Cofradía que cambiando en muchas ocasiones su Caseta, siempre parte del lugar actual de la Plaza de la Virgen.

    Morabito musulmán, Caseta cristiana, en el cual solo se encierra en los tiempos musulmanes una parihuela plana, y en los cristianos con caja. Exponente máximo de la obra de misericordia que mantienen los Collegia enterrando a los muertos, pero a cuya caseta acuden los naturales en demanda de Sufragi en sus momentos de agobio. Caseta a la que se le construye un altar en cristiano a cuyos pies queda la caja mortuoria. A la cual unos peregrinos le tallarán una semi/imagen de Ma, de la Mare. Imagen que estando Valencia llena de iglesias y estas llenas de imágenes, ella sola aúna más devoción que todas las demás juntas, pues en ella el Sufragi siempre se cumple.

    Mientras los tiempos en cristiano transcurren y los acontecimientos políticos imparables arrasan, se llega a la tragedia de que España mantenga cuatro guerras distintas. Incluso una de ellas contra Francia y el virreyno catalán que se hace francés; años 1642–1652. Tiempos en los cuales la ciudad de Valencia acuartela 18.000 soldados de tercio, y es la ciudad más afamada de la cristiandad por el número de sus rameras y su juventud.

    Y mientras todo esto ocurre los naturales obligados a las armas, ellos observan el Uso de la Milisia Valensiana, que en defensa de su territorio y ciudad son temibles, pero de obligarles a la guerra contra otros, desertan.

    “Es el virrey Don Antonio Pedro Álvarez Ossorio Gómez Dávila y Toledo, Marques de Astorga y San Román, quien –Viendo que a la capilleta de los Collegia Enterradores acuden tanto las ejemplares Dona, como los estoicos Milisia, y a su puerta se arrodillan y fan Sufragi. Viendo esto decide hacer de su pecunio una Basílica de la Virgen que magnifique el ejemplo Home Dona de los valencianos. Y a la semi/talla original se la configura en imagen y queda en el altar principal. Y a este altar acuden todos los valencianos a hacer su Sufragi. Y cada cual por su cuenta allí acude, y todos los valencianos recuperan su anterior y honorable carácter”.

    Será ya en el siglo XX, y durante la guerra civil de 1936/39, cuando tras la congoja de ver desmantelada la Basílica, cuando de nuevo se restaura y la imagen vuelve a su altar, es cuando de nuevo las gentes allí acuden por imperativo de su fe a hacer Sufragi. Los valencianos por una fuerza inexplicable allí acuden y hacen Sufragi.

    Y es durante la fiesta Josefina, cuando por iniciativa propia las mujeres valencianas Dona toman una irresistible predisposición a llegarse al altar de la Mare, y rezar, rezarle un Sufragi. Y en algunos casos dejan en su altar una flor. Y lo que se inicia de forma espontánea se convierte en dicha Fiesta de San José en que cada comisión fallera se llega al altar y su fallera mayor deja una flor o un ramo de flores. Ocurriendo que el altar se llena de flores. Después se llena la Basílica. Después se llena incluso la fachada. Y finalmente la Junta Central Fallera de la ciudad de Valencia decide organizar aquello. Quedando todo en la mayor Ofrena Sufragi en tierras valencianas ofrecida a la Mare.

    Y llegados a este punto, nos es obligado narrar que todas cuantas mujeres hacen la Ofrena a la Mare, todas aunque no sean cristianas, todas, todas experimentan la Llumenà Valensiana. Cosa que sólo se vive allí, en ese momento y en ese lugar. Era solar del Pou a Ma. Llumenà que por más que se quiera no se puede explicar.

    En los pueblos también se hace Ofrena floral a las imágenes parroquiales, en especial la inmaculada, o la Virgen de los Desamparados. Pero en ningún pueblo valenciano se da el prodigio de la Llumenà.

    Así la Ofrena a Ma durara un mes, a todas las mujeres valencianas que lo deseen se les debe permitir hacer su Ofrena y Sufragi a Ma, a la Mare.

    El como organizarlo, se debe de estudiar. Pero todas las mujeres valencianas tienen derecho a vivir la Llumenà.

    So. Andrés Castellano Martí.

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