2 respuestas

  1. SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ.
    9 de febrero de 2011

    La figura del Juan de Ribera, por destino prefijado es crucial en la historia de España, y de forma especial en la historia de las Tierras Valencianas. Quedando la visión que de él dan ambas historias, las reflejadas en la cultura española y en la valenciana de la universidad, abismales con la cultura narrada y transmitida por los naturales.
    Así tenemos que mientras lo escrito y que se puede estudiar, deja a Juan de Ribera en gran personaje, lo no escrito por los naturales aun lo deja en mayor grandeza. Incluso siendo tridentino y gran defensor de Roma, a su vez es un defensor ejemplar en estas tierras de lo natural y propio. Cosa que pudo hacer por ser hijo de un virrey del Emperador Carlos, y persona fiel al trono y a Roma.
    Lo cierto es que al llegar a Valencia, la clerecía vive en el más completo y leonino de los arbitrios. Estando las parroquias catalogadas totalmente por sus rentas, sin importar la realidad espiritual de sus cristianos. Cosas que Juan de Ribera corta de raíz, obligando a que todos los sacerdotes vivan en sus parroquias, y se dediquen a sus feligreses. Obligando también a dichos sacerdotes a gastarse en ampliación y embellecimiento de las iglesias las rentas de la propia iglesia. Dando todo esto que todas las ampliaciones parroquiales de las que ahora nos honramos los valencianos, todas fueron iniciativa suya. Pues visitó por tres veces todas las parroquias valencianas y confesó por tres veces a sus sacerdotes. Al sacerdote que no le hizo caso lo mandó de misiones a las América.
    Pero de todas las cosas positivas que hizo, la primera fue comprar en Valencia barias manzanas de casas, derribarlas, y hacer el Seminario, por donde obligó a pasar a todos los sacerdotes valencianos.
    Y fue mientras duró dicha obra cuando entró en contacto con los Llumens canteros valencianos que mantenían los fueros en capatro que Roma les concediera y Jaime I mantuviera. Fueros que los señalaban como libres en los territorios de la hoy Burjasot, Moncada, Betera, cuyas montañas nadie se podía escriturar en propiedad por pertenecerles a ellos. Canteros que no eran ni musulmanes ni cristianos, pues mantenían su cultura natural y ancestral sin que nadie con ellos se entrometiera.
    Y es tanta la compenetración y sintonía que Juan de Ribera llega a tener con los canteros, que en su Lar se hace construir un palacio, que aun está y mantiene su Nombre.
    La pena es ver como esta parte de nuestra historia sólo la mantienen cuatro abuelos canteros, dado que el resto de la sociedad la ignora. Como pena es el ver que las canteras que en tiempos de Juan de Ribera eran de quien las trabajara, hoy están escrituradas en manos de cuatro espabilados, que la permisividad de los gobiernos lo ha consentido. Y más pena da el ver que toda esta historia valenciana, en actual, se pone empeño para que se olvide.
    So. Andrés Castellano Martí. Gracias.

  2. Juanba
    28 de junio de 2011

    Muy cierto todo ello.
    Pero a lo que dice el señor que ha escrito anteriormente, habría que añadir lo siguiente.
    Este pasado fin de semana un buen amigo mío me comenta sobre la exposición que hay en el Patriarca, que vale la pena, que está muy interesante, pero ve rápido, que es hasta el 29 o 30… Bien.
    Yo le hago caso y voy para allá en cuanto pude (28 de junio), de hecho al día siguiente de que este amigo me lo dijera. Antes me informo y compruebo que el Levante dice que acaba el día 30 y según la web elperiodicodeaqui.com, que también habla sobre esa exposición, el día 29.
    Cuál es mi sorpresa que llego allí como digo el día 28 y según el hombre que estaba en la puerta la exposición acabó el día 18.
    Por lo visto hay cosas que no se hicieron bien. Y considero que es una pena que a la sociedad esto no le interese, pero también lo es que para alguien que hay interesado, no se sea ni para respetar el plazo que se hizo público.

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